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jueves, 31 de mayo de 2018

Confirmación del embarazo. Ecografia (nuestro caso)

Según el centro médico dónde hayas realizado el tratamiento, tus betas y tus confirmaciones serán de un tipo u otro. En nuestro caso tuvimos mucha suerte, conseguimos entrar en listas de la Seguridad Social, y en menos de 4 meses ya estábamos iniciándonos en lo que pensamos que sería un laaaaarga tratamiento. 

     Desde aquí queremos agradecer al equipo sanitaria de la Unidad de Reproducción del Hospital Universitario del Marqués de Valdecilla por su trato, su paciencia y su trabajo. Aunque a nosotras no nos llegó a afectar, la única pega era que las consultas para el inicio y control de tratamientos, estaban al principio de un pasillo, y al final de este mismo los ecografos, así que una vez sentada en la sala de espera, sólo ves pasar por delante un montón de barrigonas sin saber si algún día lograrás la tuya.

     He de decir que nuestro tratamiento fue realmente rápido y corto. Aunque a Mami durante las pruebas la detectaron un mioma en el cuello del útero que podría dificultar el proceso, fue intervenida rápidamente y se recuperó en menos de un mes. Comienzan los tratamientos con hormonas inyectadas, la cuenta de folículos, y todo el proceso que le sigue.

     24 de enero, fin del tratamiento. Tras salir del hospital con ninguna esperanza de éxito, pero con la tranquilidad de ya saber cómo sería de nuevo el proceso para un segundo intento, nos vamos a casa y dejamos pasar los días hasta la agónica betaespera. Ya hemos hablado de cómo sobrelleva la terrible betaespera y no morir en el intento. Tras el positivo de los test caseros y de la matrona en el centro de salud, nos quedaba la confirmación de la ecografía en la Unidad de reproducción.

     No fue un miércoles cualquiera, en concreto fue el miércoles 28 de febrero. Supe que sería un día especial cuando al despertarme y asomarme a la ventana lo vi todo blanco, la gran nevada tras 30 años. 

     El paseo con los perros fue muy divertido y emocionante, aunque no hay comparación con lo que sentí unas horas más tarde. El camino hasta el hospital fue peligroso, nunca vi nevar tanto, y menos conduciendo. Una vez llegué y me senté en la sala de espera comenzaron los nervios, pero ya dentro de la consulta y tumbada en esa camilla, la calma volvió a mi. Y de pronto ahí estaba, la nieve en la ventana y tú en esa pantalla. Hasta ese momento todo era increíble, pero de pronto mi mundo tembló al compás de ti. Nunca escuché un corazón latir con tanta fuerza, nunca me sentí así, y nunca eché tanto de menos a tu madre a mi lado, pero fui feliz. Y desde entonces comencé a creer en ti y ahora solo sueño octubres. 





     Ese día obtuvimos nuestro alta de la Unidad de Reproducción Asistida, la confirmación de que Coco (cómo llamábamos al bebé antes de conocer su sexo) venía en camino y una felicidad y orgullo que aún no ha parado de crecer en nosotras.

viernes, 11 de mayo de 2018

La betaespera

¿Qué es la betaespera?

Es un momento de todo este proceso en el que la mujer más racional, cuerda, reflexiva y templada del mundo se vuelve loca, paranoica, irracional, obsesiva, y un largo etc... Es el periodo comprendido entre la finalización del tratamiento (IA o FIV) y la deseada prueba de embarazo. Suele durar unos 15 días, pero en realidad para la mujer que lo está viviendo suele durar del pleistoceno a la Edad Moderna pasando por la estrella de la muerte, leyendo tres veces el Quijote, unos diez documentales la 2 y cinco o seis películas del sábado mediodía de la 3.

       Durante estos días la posible futura mamá está subida en una montaña rusa, a la medicación tomada durante el tratamiento hay que sumarle la progesterona que comienzas a tomar tras la finalización de este, y no ayuda a mantener la calma. Son días de tensión, de alegrías, de lloreras, de buscar síntomas por todas las webs, de "mirar bragas", de líbido disparada o de repulsa absoluta al sexo, a los olores, a las comidas. Días de gases, de hinchazón de vientre, de flujos, de aumento de pecho y sensibilidad, de dolor de regla, cansancio, bajada de defensas, etc.

       Como ya he dicho son días locos, en los que confundes síntomas de un posible embarazo con los de la medicación. Sentimientos encontrados luchan en tu interior, el miedo, la ilusión, la esperanza, la desilusión... Entonces llegan los test anticipados, y con ellos los siempre negativos. Tenemos que aceptar que por mucho que queramos correr estas cosas llevan su tiempo, y que hasta tres o cuatro días después de la implantación del embrión en el útero, la hormona "hCG", que es la que nos dará el positivo, no será detectable en sangre, y hasta pasados otros seis o nueve días, no será detectable en orina. Así que por mucho que nos cueste, debemos esperar al menos 14 días para realizar la prueba.

       Durante esta "betaagonia" o esta horrible espera, se recomienda estar tranquila, no precipitarse y mantener una vida normal y con hábitos saludables. Por supuesto consejos vendo que para mi no tengo. Mi nivel de estrés se disparó, me hice test antes de tiempo, comparé cada síntoma, deboré bolsas y bolsas de patatas campesinas de Lidl... Así que en vez de decir lo que se debería hacer, os diré que es lo que hice yo y me ayudo:

  • Me compré un pack de 15 test de oferta en Amazon, así me hice sin miedo al precio y para estar segura.
  • Me hice de una agenda en la que apuntaba todo lo que notaba en mi cuerpo y sentía.
  • Organicé un viaje soñado que por el momento no puedo permitirme, pero me mantuvo ocupada.
  • Devoré libros de todas las temáticas.
  • Cocinaba siempre que estaba en casa para mantenerme ocupada.
  • Me enganché a varias series.
  • Me planifiqué para hacer mucho deporte.
  • Me puse en contacto con otras mujeres que pasaban por lo mismo en un foro, lo que derivó en un chat de Whatsapp, el "loqui chat  Hormonitas", que sin duda tanto ayudo. Ahí me di cuenta que no es que me estuviese volviendo loca, sino que lo estábamos todas. ¡Y no sabes que tranquilidad da eso!
        Por fin llegó el día de la beta, tras dos negativos y sin ninguna esperanza me hice el test antes de entrar en la ducha, esperé los dos minutos y .... nada, una rayita. rápidamente les digo a las Hormonitas que es negativo, y ahora sí, con toda la tranquilidad del mundo entro en la ducha. Siete minutos después salgo y todas mis vísceras se dieron la vuelta. Ahí, encima del lavabo, donde lo había dejado estaba el test, pero ahora dejaba intuirse una segunda raya. Tras releer tres veces las rudimentarias instrucciones hago foto al test y lo mando al chat a la vez que grito el nombre de mi mujer y ella toda alarmada se despierta, subo las escaleras corriendo y le digo ¡es positivo!

      Después de ese test le siguieron otros diez, uno por la mañana y otro por la tarde-noche en días alternos, es curioso, pero en mi caso, el nivel de la hCG eraa más alto por la tarde.

      Y así fue, por suerte para nosotras, solo vivimos una betaespera, y casi acaba con MAMI, así que a las que pasáis varias veces por ello sin volveros definitivamente locas, os admiro. mucho.


      A los 7 días de positivo, pedí cita en el Centro de Salud para confirmar el embarazo, y 15 días después lo más bonito que vi y oí en mi vida, pero eso ya lo dejamos para otra entrada.

Las críticas en la crianza con apego