Mostrando entradas con la etiqueta Parto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Parto. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de febrero de 2019

¿Duele parir?

Ahora, tras casi cuatro meses de aquella primera cita tan especial, sin tanto subidón de hormonas puedo ser objetiva. Parir no duele, duele el miedo normalmente provocado por terceras personas y sus historias de terror sobre partos desconocidos, duele no cumplir tus espectativas, duele salirte de tu plan marcado, duele no sentirte capaz de parir como tú habías soñado. Esa es la opinión a la  que yo he llegado tras hablar con varias mujeres, matronas y personal sanitario.

¿Hay dolor? Sí, claro, hay dolor, piensa que la finalidad es que algo del tamaño de un melón salga por tu vagina, y por muy elástico que sea eso ahí abajo, sigue siendo un orificio muy pequeño para un melón. Así que sí, hay dolor, pero sólo hasta lo que tú puedas soportar (hoy en día hay analgésicos) y en eso cada mujer somos un mundo. Aún así, para que te hagas una idea, tu cuerpo se está preparando, desde la semana 10 del embarazo comienza a producir endorfinas, hasta el momento del parto, cuando su producción se dispara con la finalidad de acabar con el miedo y el dolor, además una vez haya finalizado el parto, hará que te sientas como en una nube, y todo esto con drogas naturales de tu propio organismo, y esas nadie nos lo puede quitar ni cobrar, así que aprovecha. 藍

Si aún así tienes miedo al dolor, recuerda que existen distintos métodos para paliar el dolor, desde la famosa y MARAVILLOSA epidural, el agua, el gas de la risa (quiero una bombona para casa, maravilloso), los masajes, hasta la hipnosis y otros muchos. Yo los probé casi todos, al haber roto bolsa y no "ponerme de parto" por mí misma dentro del margen de horas, me enchufaron la oxitocina de bote, y lo que en un principio llevaba muy muy bien con la pelota se complicó, las contracciones cada vez más fuertes y más dolorosas, recuerdo que empecé a hacer vídeos y lo tuve que dejar por mi careo. Desde el minuto uno me ofrecieron la epidural, pero yo,  que soy muy cabezota, quise aguantar lo máximo posible, ya que con la epidural el parto se hubiese alargado un montón, así que decidí aguantar, probé la libertad de movimientos, la ducha y los chorros de agua, la presión lumbar, y el óxido nitroso, vamos que muchas mujeres como yo no les sale rentable a la seguridad social. Todo eso funcionó al principio, pero a los 6cm de dilatación, pedí la epidural con todo el dolor de mi corazón (y sobretodo de mi zona lumbar o lo que fuera), y vaya maravilla, ni un dolor, ni molestia ni nada de nada.

¿El parto dolió? Para nada, recuerdo esas molestias, recuerdo el sentimiento de fracaso, quizás fue eso lo que más dolió, yo quería un parto natural, pero no pudo ser, y aún así recuerdo el momento como el más bonito de mi vida, ¿Y sabéis por qué? Sí, vale, ver a mi bebé lo principal, pero obviando eso, por las benditas hormonas, ahí estaban las endorfinas y sobre todo la oxitocina, que te hacen conectar inmediatamente con esa cosita que acaba de salir de ti, sucia, arrugada, llena de flujos y taaaaaan bonita y con ese olor... Y aparte, provocan lo que se llama la amnesia maternal, borrando o mitigando de tu mente cualquier momento traumático del parto.

En resumen, ¿duele parir? Sí. ¿Me va a doler a mi? A saber, cada mujer es un mundo. ¿Cuánto me va a doler? En principio lo que estés dispuesta a soportar, piensa que no es tan malo cuando la mayoria de mujeres repite o quiere repetir. Si después de todo esto sigues con miedo te dejo una frase que me dijo mi matrona (es la caña la tía): "No te preocupes, parir es lo más fácil, ¿o es que no lo has visto? , hasta la más tonta del pueblo lo ha hecho"

lunes, 8 de octubre de 2018

Nuestro parto (Hospital Comarcal de Laredo)

El gran día.

2 de octubre de 2018. Tras notar contracciones y sentirme "diferente a días atrás", a la noche todos esos efectos habían cesado, así que nos fuimos a la cama a ver una serie, y tras apagar, una vez dormidas, me siento mojada, al levantarme soy consciente de que se había roto la bolsa, y aunque recuerdo que mi cuerpo y mente lo acepto y asimiló rápidamente, mis paseos erróneos escalera arriba y abajo, las veces que llené y vacíe mochila, etc, me decía que esto era inminente y que había llegado el momento, asi que nos pusimos en marcha. Con tanta visita a ugencias ya conocíamos el protocolo, entrada por urgencias y de ahí a partos. En cuanto llegamos nos exploran, rotura de bolsas , cuello borrado 40% y dilatación de 1cm, pasamos a ingresos de maternidad, la cosa iba para largo.

Tras pasar la noche con alguna contracción irregular y no.dormir gracias a ellas y sobretodo a los nervios, por la mañana volvemos a partos, 12 horas desde la rotura y el parto no termina de arrancar, así que nos ponen "propex" para ver si mi cuerpo arranca y se pone por si mismo en trabajo de parto. Monitores y de vuelta a planta. Y al poco comienza la fiesta, mi cuerpo decide reaccionar, las contracciones cada vez más serías no me dejan caminar, y son exageradamente seguidas (cada minuto y medio o dos), volvemos a partos. La exploración dice que ya dilatada de "más 3 cm", pasamos a ingresar en partos. Nos llevan a sala de dilatación, una habitación de hospital grande, con colores suaves, luces atenuantes, baño, sofás, mecedoras... Recuerdo que cuando ingresé y vi la matrona que me había tocado pensé "genial, la borde, ¿no había otra?" Bueno, quiero agradecer a "la borde" su profesionalidad realmente fue un gustazo afrontar el trabajo de parto con ella, gracias Raquel. En la sala "dila2", junto a mi mujer empiezo a enfrentarme a contracciones serías, a lo que mi mujer responde inmediatamente pidiendo una pelota, sentada sobre ella, conozco a la otra matrona que estaría con nosotras, Eva, un amor de mujer que nos ha guiado, ayudado y tratado siempre desde el respeto y el cariño, una de esas profesionales que te deja claro que adora su trabajo y que nos hizo sentir supercómodas y vivirlo todo aún más intensamente. Ella ayudaba a Mamá para hacer que me sintiese mejor con cada contracción con masajes, caricias, estiramientos... me ayudaba a centrarme en la respiración cuando comenzaba a perder el control, etc. 

Vale, ahora sí que sí, el momento estaba cerca, pero seguíamos corriendo contra el tiempo, ya que se acercaban las 20h desde que rompió la bolsa y el momento oxitocina de bote se acercaba, tanto que llegó. Las contracciones comenzaban a doler demasiado y Eva nos ofreció rápidamente el óxido nitroso, ¡Qué maravilla! Bueno, realmente fue una maravilla la primera hora y media, después ni el gas, ni la pelota ni la ducha de chorros calmaba el dolor, así que  ya dilatada de 6 cm pedimos la epidural, y a partir de ahí todo fue cuestión de minutos. En menos de hora y media teníamos una dilatación completa,y en una hora más pasamos al paritorio. (Por supuesto, nos pilló el cambio de turno, y de nuevo agradecer a Eva y a Raquel su trato, según ingresamos lo primero que hicieron fue venir a presentarse, y al finalizar su turno vinieron a despedirse y desearnos lo mejor. Mil gracias.)

Lo que vino después no puedo describirlo de otra manera que no sea "mágico". Entramos en el paritorio (con una única dosis de epidural que ya daba sus últimas comentadas), y entre que se prepararon y esperaba empecé a ser consciente de dónde estaba. María Jesús, la matrona de guardia (otro encanto), nos dijo que al ser primeriza podría tardar algo, "con la próxima contracción empuja", dicho y hecho, "sigue", "otra", "¡Para, para, para!". "El niño trae dos vueltas de cordón, hay que cortarlo antes, muy bien campeona, quítate el camisón y empuja". Y así fue, 15 mnts en paritorio y conocimos al hombre de nuestras vidas. De pronto Mamá se emocionó, yo solo miraba y quería grabarlo todo, el ruido, el olor, y no podía ver más allá que ese cuerpecito que restaba por mi pecho al que no me atrevía a frotar por si le hacía daño. Fue tan rápido que una vez que acabó todo terminaron de prepararme para el alumbramiento, ya que no les dió tiempo antes, fue tan rápido que cuando llegó el espejo que pedí ya no hacía falta, fué tan rápido y tan bonito que me da miedo algún día olvidarlo. Nada más nacer Asón pasó al piel con piel conmigo, y de ahí, y con la ayuda de María Jesús, a la lactancia temprana.

En resumen, ingreso el día 2 de octubre a las 02:30 de la mañana y comienza el trabajo de parto el día 3 a las 14:00h, a las 22:30 Asón ya estaba con nosotras. Mil gracias Raquel, Eva, María Jesús. Mil gracias Lorena, mil gracias Isabel. No me estraña que gente de toda Cantabria quiera ir a dar a luz al hospital comarcal de Laredo, una experiencia maravillosa y todo gracias al equipo humano que nos atendió. Un parto respetado y humanizado. Una experiencia que me emociona recordarla, y que quiero compartir para que otras mujeres que, como yo,  busquen información sobre la atención en este hospital puedan encontrarla.  

Las críticas en la crianza con apego