Mostrando entradas con la etiqueta lactancia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lactancia. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de noviembre de 2018

Nuestra lactancia mixta

Algo que teníamos claro desde el principio e incluso antes del embarazo, era la lactancia materna, además queríamos (y queremos) prolongarla todo lo que se pueda, pero cómo ya nos avisaron, no es fácil, la lactancia ha sido una guerra larga, dura y dolorosa con muchas batallas perdidas, pero cada vez que ganábamos una nos daba un empujón y fuerzas para afrontar la siguiente.

Asón nació muy pequeño, y con una retrognatia importante (mandíbula retraída), lo que hacía prácticamente imposible que existiese un buen agarre, primera batalla perdida. El primer día Mami ya tenía heridas en los pezones, y dar el pecho se convertía en una tortura más que otra cosa, segunda batalla perdida. Las enfermeras del hospital nos aconsejaron usar pezoneras, y oye, mano de santo, el niño comía y la molestia era totalmente soportable, primera batalla ganada. A ratitos tratábamos de quitarla y probar, pero seguía habiendo dolor. Cómo consecuencia, el niño no arrancaba a coger peso (nos dijo el pediatra que era normal, que en niños tan pequeños y nacidos antes de tiempo suele pasar), pero además, al haber dolor en el pecho, la producción de leche no aumentaba al ritmo de la demanda de Asón. Fue un duro golpe, sobretodo cuando nos dijeron que teníamos que darle fórmula, tercera batalla perdida y la más dura.

Pasaron los días y ayudándonos con fórmula a base de jeringuillazo (por no introducir tetina) el peque ganó algo de peso, un sacaleches del tamaño adecuado nos ayudó a aumentar la producción y en el hospital nos ayudaron con una obstrucción, segunda batalla ganada. Parecía que poco a poco todo iba remontando, y veimos cada vez más cerca la lactancia materna en exclusiva. Pero no fue así, de pronto llegaron los gases y los días sin dormir se acumulaban, y rendidas de cansancio introducimos biberón (anticolicos) y chupete, ¡Adiós a coger la teta ni con pezonera! Batalla perdida y guerra dada por perdida.

Seguimos con la lucha de la teta, y volvimos a la jeringuilla, gracias al sacaleches cada vez necesitábamos apoyarnos menos en la fórmula, y poco a poco volvíamos a coger el pecho con pezonera, otro batalla ganada. Y cuando íbamos remontando llegó la gripe. Mami se encontraba fatal, así que volvimos al bibe y el tete, batalla perdida. En este caso, por recomendación, nos apoyamos en los productos de la marca MAM. El bibe y el chupete obligaba a Asón a abrir más la boca, tras superar el malestar y fiebre, sin ninguna esperanza probamos a poner al peque al pecho, y para nuestra sorpresa el enano abrió la boca más que nunca, hizo buen agarre y desapareció el dolor. ¡Vaya subidón! Batalla ganada. Pero claro, por mucho sacaleches que usaremos, la producción bajó un montón, así que aquí seguimos, apoyándonos en fórmula, con la teti, el bibe, el tete, con el sacaleches y con todas las ganas e ilusión del mundo.
Actualmente Asón es capaz de hacer tomas más largas de una hora, y aún así, a los poco minutos pide el bibe, el sacaleches no termina de ayudarnos a almacenar lo suficiente, supongo que es cuestión de tiempo.

En una de las visitas a nuestra matrona, vi en el estante el biberón de "suavinex" "zero zero" perfectamente embalado, le pregunté "¿Qué tal funciona el bibe?" Me dijo lo que ya sabía, "se supone que es anticolicólicos, y la forma y textura de la tetina es lo que más se asemeja al pecho, pero no te puedo decir más, así que hacemos una cosa, se lo doy a Asón y me decís qué tal os ha ido. Llevábamos dos semanas buscando el maldito biberón por todas las farmacias cercanas y no había forma, incluso nos pusimos en contacto con suavinex, pero nada. Y bueno, ahora que lo usamos os diré que en la práctica funciona exactamente igual que en la teoría: anticolicos, se asemeja a la teti y hace que la toma sea más lenta que con el resto de bibes, de forma que se parece más al pecho. Nos encanta este bibe.

En resumen, continuamos con la lactancia mixta, con intención de ir reduciendo la fórmula y los bibes todo lo que podamos y ojalá hasta que podamos prescindir de ellos, pero por el momento deciros que estamos encantadas con estos productos. Algo que no hemos dicho y que nos resulta muy cómodo y práctico cuando nos vamos por ahí, es que el bibe MAM es "autoesterilizable", se desmonta, se echa un tapón de agua y en 3 mints en un micro queda listo para la siguiente toma (hoy en día hay microondas en cualquier sitio por suerte), lo mismo ocurre con sus chupetes, traen su propia cajita para ello, además, estos chupetes son ortodónticos y vienen en cómodos packs de dos, que nunca se sabe.
Gracias a quienes nos ayudaron y recomendaron productos. Ya os iremos contando 

viernes, 12 de octubre de 2018

Lactancia materna



Algo que teníamos muy claro desde antes de quedarnos embarazadas, era que la lactancia materna sería sí o sí. Lo que no sabíamos es que el inicio sería tan duro, sí, nos lo habían avisado, pero no éramos conscientes de cuánto. La lactancia materna es la forma natural de alimentar a nuestros hijos e hijas y, salvo excepcionales casos, la inmensa mayoría de las mujeres están preparadas para poder amamantar si reciben el apoyo adecuado en el momento oportuno, pero como ya he dicho, no es fácil, y por desgracia, la mayoría de mujeres no llegan a poder realizarla por miedos, dolores o malos consejos.

En nuestro caso, Asón nació siendo muy chiquitín, antes de tiempo, por lo que nos costó que se agarrase al pecho. Al no abrir la boca lo suficiente, no había buen agarre, por lo que Mami término con heridas al segundo día de empezar. La verdad es que tuvimos suerte, porque el personal sanitario que nos atendió estuvo en todo momento pendiente de nosotros, aconsejandonos y sobretodo animándonos a continuar. Sino llega a ser por ellas, la segunda noche, cuando Asón lloraba de hambre porque Mami no aguantaba tenerlo al pecho de dolor hubiese terminado todo, pero las palabras de matronas diciendo "si has sido capaz de gestar, eres capaz de alimentar", eso y la pezonera, algo que no nos convencía en un principio, pero nos ha ayudado a continuar, y ya habrá tiempo de ir retirándola poco a poco.

Nuestro pequeño nació con solo 2,680kg, salimos del hospital con casi 200gr menos, y el miedo a no ser capaz de alimentarlo era enorme, la enfermera de nuestro pediatra nos dijo que no nos agobiesemos, que seguro que algo de peso cogería, que lo normal es 10 o 20gr al día con lactancia materna. Ayer tras salir del pediatra la felicidad fue inmensa, cuando nos dijeron que había cogido 60gr en dos días. Así que si, se puede.

Quien diga que no es duro miente, tienta la idea de rendirse a la comodidad de un biberón, sin dolor, con tomas ya pautadas y sabiendo que entre ellas habrá descanso. La lactancia a demanda se convierte en algo agotador, lleno de dudas y miedos: ¿Será suficiente para él? ¿La leche será de calidad? ¿Me odia por no poder darle más? ¿Otra vez pide teta? ¿Eso es porque se queda con hambre? Pero empecemos mentalizandonos, el estómago de un bebé recién nacido es del tamaño de una cereza, y te aseguro que eres capaz de alimentar a tu hijo, pero no será nada fácil.

¿Por qué es tan importante la lactancia materna?

Ventajas para el bebé:
La leche materna es la mejor forma de alimentar que unos padres pueden ofrecer a su hijo o hija recién nacida. No sólo considerando su composición, sino también en el aspecto emocional, ya que el vínculo afectivo que se establece entre una madre y su bebé constituye una experiencia especial, singular e intensa.

Proporciona todo lo que se necesita durante los primeros meses de la vida. Contiene anticuerpos (defensas) que le protegen frente a enfermedades infecciosas (catarros, otitis, neumonías, diarreas, ...), e incluso frente a posibles enfermedades futuras como pueden ser obesidad, asma o alergia.

Algunos estudios han concluido que los niños y las niñas alimentados al pecho tienen menor riesgo de padecer el síndrome de muerte súbita del lactante e incluso favorece el desarrollo intelectual. Desarrolla una estrecha relación entre tu bebé y tú proporcionandole consuelo, cariño, compañía y seguridad.

Ventajas para la madre
Las madres que amamantan tienen menor riesgo de tener depresión posparto y anemia, además aumenta su autoestima y confianza. La recuperación en cuanto a pérdida de peso es más fisiológica y rápida, de hecho, el útero vuelve antes a la normalidad y existe menos riesgo de hemorragia posparto. Además, a largo plazo reduce el riesgo de padecer cáncer de mama o de ovario.

Otras ventajas
Tampoco hay que olvidar que la leche materna siempre está disponible, a la temperatura adecuada y es gratuita. Por tanto, a las ventajas descritas se le añaden la comodidad de estar siempre “preparada” y la economía que supone a la familia. Sin olvidar que también resulta idónea para toda la sociedad y el medio ambiente al no producir materiales de desecho.

A medida que nuestro bebé crece, nuestra leche va "madurando" con él para poder cubrir sus necesidades.

Los primeros días, lo que producimos es el "calostro", de aspecto más viscoso que la leche porque contiene más proteínas, anticuerpos, sales minerales y menos grasas que la leche definitiva.

A partir del cuarto día, con la "subida de la leche", tenemos la llamada "leche de transición", hasta el 15° día, que aparece lo que consideramos "leche madura". Incluso está última varía su composición según las necesidades de nuestro pequeño, siendo más ligera al principio de la toma, como dice nuestra matrona, con cada toma (sin cambiar de pecho) le estamos ofreciendo a nuestro pequeño primer plato, segundo y postre.

Las críticas en la crianza con apego